INOCENCIA

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Lógica infantil sin respuesta adulta.

El niño pregunta a su padre

el motivo de tanto desmadre,

la razón de tantas sonrisas falsas

que no llevan a ninguna parte.

El niño no sabe

por qué la gente no ríe por las calles,

por qué se inventaron los misiles nucleares,

por qué se ensucian los ríos y los mares,

por qué las modas, porqué los trajes,

por qué invadimos y nos invaden…

 

El padre no sabe cómo contestarle.

 

El niño no entiende la razón:

¿Por qué otros niños como yo

pasan hambre?

¿Por qué hay miedo a decir las verdades?

Preguntas sin respuesta…

¿Por qué los adultos, por unas monedas,

pierden la cabeza?

¿Por qué no olvidan la tristeza?

¿Por qué la violencia les parece tan emocionante?

¿Por qué no siguen siendo niños grandes?

El padre no responde, parece no importarle.

El niño es ignorante,

no hay motivos para alarmarse;

son preguntas inocentes de un futuro culpable.

¿Por qué creéis que, cuando nos hacemos adultos, no podemos contestar a las preguntas que plantea el niño? 
¿Quizás porque las hemos olvidado o porque no tenemos el valor de responderlas?
¡Espero vuestras "o piñones"!
Y, si os gusta, no dudéis en compartir.

¡Desenvaina tu espada

rompe los escudos del miedo,

lanzero de Gaia!

(OsKarTel)