imagen “El brazo” – Capítulo 4

el brazo 4

El “bip” del monitor despertó a Fran. Llevaba varias horas sin tomar un mísero café, sentado frente a las pantallas, revisando parámetros, cotejando gráficas, reprogramando códigos del sistema informático del XZ32P… No quería defraudar al Dr. Telles, pero no había podido aguantar más y se había quedado dormido sobre la mesa de trabajo, presa del cansancio. Eran muchos días ya casi sin dormir.

Todavía somnoliento, se restregó los ojos con el dorso de las manos y tecleó su clave de seguridad para acceder al sistema. El mensaje de color naranja parpadeante “CARGANDO” aparecía en el centro de uno de los monitores. Extrañado, ejecutó en otro monitor un icono y de inmediato apareció en la pantalla un listado de datos. Frunciendo el ceño, pasó el dedo de arriba a abajo sobre la pantalla hasta que se paró en un punto. Exacto. Tal y como él pensaba, hacía sólo una semana y tres días que cargó por completo sus baterías. Según sus cálculos, la siguiente carga le correspondería dentro de cuatro días. Era extraño, aunque posible. Esta descarga tan rápida sólo estaba contemplada, según el proyecto inicial, en caso de que el brazo levantase varias cargas de más de 150 kilos durante un tiempo elevado, cosa bastante improbable en el caso de Lianna, una joven rica que vivía sola en su mansión y que el peso máximo que, a su juicio, levantaría cada día sería el de la copa de cava que, casi seguro, se tomaría todas las mañanas para desayunar.

Con una mueca sarcástica se levantó para prepararse una buena y necesaria taza de café. El “bip” “bip” le acompañaba. Cuando regresó a la oficina, el “bip” estaba en silencio. Algo inquieto, volvió a introducir su clave en el sistema. “CARGA COMPLETA”. Miró el reloj de su smartphone. Sólo habían pasado 35 minutos desde que fuera a tomar el café. El XZ32P cargaba muy rápido pero a él se le antojaba demasiado rápido. Consultó el histórico de datos y pudo comprobar que la carga había comenzado hacía 53 minutos, tiempo dentro del margen establecido. ¡Maldita sea! ¡Se había dormido más de la cuenta! El “bip” sonó durante, al menos, 16 minutos antes de despertarse y él, mientras tanto, visitando a Morfeo. Se dio un manotazo en la cabeza “¡Ceporro!”

Tomó un largo sorbo de café y siguió atento a los monitores.

Olvidó lo sucedido cuando apareció en la pantalla auxiliar el movimiento de los dedos del XZ32P al abrirse, cumpliendo con la orden mental que la paciente le acababa de enviar. La resolución de la imagen era sorprendente. Al fin se corroboraba que la monitorización de visualizaciones de órdenes mentales sobre el XZ32P podía aplicarse con éxito en un sujeto humano.

Animado, aplaudió a la oficina vacía. ¡Era fantástico!

¡Muy pronto el siguiente capítulo!

¿Os lo vais a perder?


¿Cómo creéis que continúa la historia?
Escribídmelo en los comentarios. Os contestaré   “caliente” si vais bien encaminados o “frío” si no.

Si os gusta, podéis felicitarme en los comentarios (siempre anima, jeje) y/o seguir el blog y/o compartirlo con vuestr@s amig@s.Thank you

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