imagen “El brazo” – Capítulo 5

el brazo 5

Poco a poco se iba acostumbrando al brazo mecánico. Después del incidente de la mesa, Lianna practicó mucho la visualización y el brazo respondía. Cada vez era más fácil controlarlo. No tardó demasiado en sujetar vasos sin romperlos, en agarrar cubiertos sin doblarlos e incluso en coger un bolígrafo y escribir con un trazo más o menos aceptable.

Una vez que ya dominaba bastante bien el manejo, lo peor fue salir a la calle, al menos los primeros días. Tenía fama de pija rebelde entre sus amistades, cosa que sabía y le gustaba. Pero ahora la cosa había cambiado, ya no podía ponerse los vestidos que antes llevaba, negros y ajustados de manga larga. El trasto era más ancho que un brazo normal y la manga no entraba. Eso le torturaba, para ella su imagen transgresora era importante. Odiaba que la asociasen con la jet set, esos putos estirados amigos de su padre. Recordaba cómo de niña le obligaba a ponerse aquellos vestidos horribles para ir a fiestas no menos horribles. Sólo de pensarlo le daban arcadas.

Un buen día decidió que no podía seguir encerrada en aquella casona y llamó a sus amigos para quedar a tomar unas copas. Se puso una blusa holgada oscura, rasgando previamente la manga derecha y acudió a la cita.

Cuando se encontraron, hubo un silencio incómodo. Todos estaban con caras, mitad mustias, como de velatorio, mitad asustadas, mirando aquel extraño brazo que brillaba azul desde el hombro derecho de su amiga, mientras Lianna intentaba estar animada y alegre, como antes. Pero nada era como antes. Incluso el mero hecho de sentarse en la silla, para sus amigos era algo muy peligroso. Dos de ellos se levantaron para ayudarla. Ella les mandó a tomar por el culo, que ya podía hacerlo sola, que no era una impedida. La cara que pusieron de “pobrecita” y de “menos mal que no me ha pasado a mí” le crisparon los nervios. Intentó calmarse cuando sirvieron las copas. Quiso hacer una demostración de sus nuevas habilidades con el brazo, utilizándolo para agarrar la copa y beber. Todos contuvieron el aliento en silencio, incluso ella. Lo tenía controlado pero, en aquel momento, le asaltaron las dudas, recordando el reciente episodio de la mesa…

Inspiró profundamente. El zumbido asustó a alguna de sus amigas cuando el brazo, obediente, cumplió con su cometido. Los amigos aplaudieron como locos y se abalanzaron sobre ella para abrazarla. Después, la velada transcurrió entre risas y bromas, como en los viejos tiempos.

¡Muy pronto el siguiente capítulo!

¿Os lo vais a perder?


¿Cómo creéis que continúa la historia?
Escribídmelo en los comentarios. Os contestaré   “caliente” si vais bien encaminados o “frío” si no.

Si os gusta, podéis felicitarme en los comentarios (siempre anima, jeje) y/o seguir el blog y/o compartirlo con vuestr@s amig@s.Thank you

2 comentarios

  1. Excelente episodio. Muy bien plasmada la escena de la manga rota y la de los amigos. ¿Qué se puede hacer en esos casos? ¿Ayudarla es discriminarla? Todo un tema…
    Tal vez los que terminen necesitando ayuda sean ellos cuando EL BRAZO se harte de sus miradas.

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