Oportunismo

¿Te acuerdas de la película “50 sombras de Grey”, basada en el best seller homónimo de E. L. James, que fue un éxito de taquilla  hace unos años? A partir de ahí surgieron escritoras (utilizo el género femenino porque la inmensa mayoría son mujeres) que empezaron a publicar libros eróticos. Solo hay que buscar un poco en las redes sociales para comprobar que muchas escritoras utilizan portadas con bellos cuerpos sumidos en la penumbra o con labios sensuales de mujer o con torsos musculados de hombre, todas ellas sobre un fondo de tono rosáceo.

A eso lo llamo yo oportunismo.

Oportunismo

Otro ejemplo de oportunismo: después del reciente estreno de la película “Bohemian Rhapsody”, que cuenta la historia del gran grupo de rock “Queen”, mires a donde mires encontrarás algún grupo que va por ahí interpretando, con mayor o menor acierto, los clásicos de esta mítica banda.

En mi opinión, una cosa es hacer un homenaje a algún personaje, grupo musical, organización etc. que haya sobresalido por alguna razón histórica, cultural, social, filosófica o política y otra muy distinta es apoderarse de esa fama, adquirida en muchos casos con años de esfuerzo y dedicación, utilizando copias en muchos casos burdas para lucrarse (o intentarlo, al menos) de ello. Con esto no quiero decir que no sea correcto absorber una parte de la aportación de esos personajes al mundo (algo que es natural, todos copiamos). Una parte está bien, todo ya no lo tengo tan claro. Este tipo de actitud clónica es poco creativa, está orientada al mayor beneficio posible en el menor tiempo posible, un lema muy típico en el mundo de la economía.

Pero la vida no consiste solo en cuadrar cuentas. Hay otros aspectos muy importantes, como por ejemplo respetar la trayectoria de los demás o ser auténtico. Todos buscamos destacar sobre los demás (está dentro de nuestro enorme ego) y no se nos ocurre mejor idea que copiar lo que alguna vez tuvo éxito. En el fondo, a nadie le gusta ser una “copia de” ni que le copien, así que tengámoslo en cuenta.

Como reflexión final: sé auténtico. Así quizás no consigas hacerte multimillonario como E. L. James o no llenes estadios como lo hicieron los chicos de Queen en su época dorada, pero tus acciones, si son creadas desde tu esencia interior más pura, pueden llegar a producir un efecto dominó que cambie el mundo a mejor y además respetarás todo el trabajo oculto que esas personas tuvieron que hacer antes de conseguir el éxito. Si haces lo mismo que se ha hecho ya, la sociedad no evolucionará, se estancará. Ten en cuenta que lo que funcionó antes, no tiene porqué funcionar ahora.

Recuerda que el roble más grande de un bosque empezó siendo una diminuta semilla y que no hay dos robles exactamente iguales.

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