Dedicado a l@s que nunca me leerán

Este poema es un regalo para todas esas personas que nunca me leerán. Personas mediocres, mezquinas y crueles que se creen el centro del universo. Personas que producen dolor a su congénere por el mero hecho de que pueden hacerlo. Personas hundidas en su propia charca de ignorancia. Personas que se ahogan sin remedio en su propio océano de egoísmo malsano.

acosada

Este poema lo he escrito yo, OsKarTel, pero lo podría haber escrito cualquier víctima de abusos de poder, de bullying, de acoso laboral o de trato vejatorio. En más, este poema lo han escrito a través de mis palabras todas esas personas que, a ojos de esta puta podrida sociedad, son un código de barras sin sentimientos.

somos códigos de barrasUn código de barras al que le han crecido alas…

Un código de barras liberado. 

Escucha lo que tiene que decir…

Me voy,

aquí os dejo.

Me voy

con viento fresco.

 

Dudo que os eche de menos,

vosotros no lo haréis,

lo presiento.

 

Me voy lejos,

a ocupar otros terrenos,

ya no volveréis a verme.

 

Pronto estaréis tranquilos,

siguiendo con vuestros líos,

dimes y diretes,

sin que yo os toque los huevos.

 

Me voy presto,

a buscar lo que no tengo,

lo que aquí no encontré.

 

Vosotros, a lo vuestro,

inmersos en un ambiente funesto,

lleno de envidia y falso poder.

 

Me voy pronto,

me voy para no volver.

 

Aquí aprendí solo:

a asar las castañas sin horno,

a construir tejados sin tejas,

a tragarme sin agua las quejas,

a ponerme la ropa del revés.

 

Me voy,

que sigáis disfrutando

de una vida de desencantos

y frustraciones.

 

 

Feliz

 

Yo me voy cantando

y silbando,

en busca de nuevas emociones.


Thank you

O piña o piñones 2.0 se alimenta de vuestros comentarios, “o piñones”, críticas y alabanzas. Cuando marcáis un “Me gusta”, seguís el Blog, lo compartís en las redes sociales…, lo hacéis más y más grande y permitís que cada vez más personas se cuestionen algo más que lo mundano y superficial del día a día. Y Él os lo agradece, porque Él necesita de vosotr@s para sobrevivir tanto como vosotr@s necesitáis de Él para alimentar vuestra ansia de literatura.

¡Seguid dándole de comer!

DE AQUELLOS POLVOS VIENEN ESTOS LODOS.

TerrorismoNo sabría definir cómo me siento: triste, desesperanzado, cabreado, indignado, o todo junto, después de enterarme del atentado en Bruselas de hoy. Uno más. Y me temo que no el último.

Ahora toca que los representantes políticos de los países más poderosos de Europa salgan a la palestra, con cara compungida y voz firme, pronunciando frases vacías y adecuadas a las circunstancias. Toca dar un puñetazo en la mesa, (flojito, eso sí, no se vayan a lesionar la muñeca)  y condenar, con estudiada firmeza, estos actos viles y miserables. Frases que tocarán la fibra del pueblo, ya de por sí muy sensible, que ensalzarán patriotismos excesivos e insanos, pregonando una férrea unidad de los gobernantes de turno. Unidad que se diluirá con el tiempo, a buen seguro.

En unos días, la gente lo olvidará… excepto las víctimas, claro, las víctimas nunca olvidan. Todo seguirá igual, los países del “primer mundo” seguirán vendiendo las armas que usaran los radicales para atentar contra los que se las vendieron (¡qué ironía! ¿verdad?). Seguirán haciendo chanchullos varios en los países de Oriente, en Sudamérica y en vete a saber qué recónditos y estratégicos lugares. Seguirán con sus negocios turbios por aquellas tierras con tanta pobreza (miseria, hambre, muerte…) y tanta riqueza (petróleo, gas…). Seguirán poniendo fronteras al campo, para que las víctimas de las guerras que ellos han fomentado ni se arrimen a nuestro terruño.
Y nosotros, los ciudadanos de los países “ricos” (al menos en economía), cuando nos toca de cerca, nos llevamos las manos a la cabeza, despotricamos contra esos salvajes, nos cagamos de miedo y depositamos con fervor nuestra confianza en nuestros gobernantes salvadores, esos mismos que venden las armas a los radicales y que chanchullean en aquellas tierras, tan lejanas para nosotros, de las que tanto hablan en los telediarios y que pronto olvidaremos cuando los emitan un buen partido de fútbol en la tele.

Terrorismo

De aquellos polvos vienen estos lodos…

La mayor tristeza es la de evitar vivir sabiendo que morir es inevitable (OsKarTel)

CONCERTINAS CONCERTADAS

Después de un tiempo sin subir nada, vuelvo a retomar el blog.
Antes de nada, quiero pediros disculpas por ello. He tenido problemas de conectividad, he aquí la causa.

Concertinas concertadas
Foto de Azilleas Zavallis

Escribí este poema que os presento días antes de la horrible masacre ocurrida en París, cuando los medios de comunicación no hacían más que hablar de la problemática de los refugiados Sirios en las fronteras con Europa.

Sólo comentar que todas las víctimas son personas: unos residentes en Francia que perdieron la vida en un acto terrorista que no merece calificativo y otros residentes en Siria que, para no perder la vida en guerras que no merecen calificativo, huyen hacia un destino que creen más seguro y se encuentran con las…

CONCERTINAS CONCERTADAS

¿Qué harías tú
si no tuvieras nada?

Yo te lo diré:

Marcharías de casa
con una lágrima en la cara.
Cruzarías desiertos y montañas,
sorteando alambradas
que te producen llagas;
heridas infectadas
en la piel y en tu alma.

Por fin, la tierra soñada.
Alegría y esperanza,
que se ve truncada
por la concertina concertada.

Concertina concertada
por la piel blanca,
por el sol bronceada,
solamente preocupada
por sus yates y sus lanchas.
No importa si en la valla
te desgarras la espalda.
No importa si te matas,
porque muerto ya llegabas.

No interesa que lo hagas,
quédate donde estabas,
entre guerras mutiladas
en provincias olvidadas…
Falleciendo como ratas.

Concertinas concertadas
para que las ganancias
sigan en nuestras arcas
y, por el aire, no se esparzan…
tú te mueres, yo de marca.

MANDAMIENTOS PARA SER FELIZ

Ser feliz
Fotografía de fondo tomada en Salamanca.

 

 
 
Mandamientos para ser feliz, sin necesidad de seguir ninguna religión o credo.
  1. No dejes que tu vocación se frustre.
  2. No olvides amar con pasión, no importa lo que dure.
  3. Lucha por lo que, en realidad, quieres.
  4. Sé paciente, sé constante.
  5. No desesperes por nada, ni por nadie; nada ni nadie lo merece.
  6. Persigue tus sueños con alegría y determinación. No dejes que te convenzan de que los sueños, sueños son.
  7. Colabora, no compitas; nadie es mejor ni peor, sólo distinto.
  8. Actúa en consecuencia siguiendo tu instinto, si esperar la vuelta y lo esperado llegará.

Análisis de un frenazo

REFLEXIÓN:

Una relación de pareja que se rompe es como un automóvil cuando frena y se para.

 
Análisis de un frenazo
http://www.tenvinilo.com/vinilos-decorativos/img/preview/adhesivo-decorativo-corazon-coche-5787.png













La velocidad del coche es equivalente a la intensidad de la relación y la distancia de frenado al tiempo de duelo: cuanto mayor es la velocidad, más metros avanza el automóvil hasta que se para por completo. Cuanto más intensa es la relación, más tiempo cuesta olvidarla y reorganizar tu vida de nuevo para empezar de cero.

Por tanto, el “éxito de frenada” de tu “automóvil”, dependerá de varios factores:

  • Uno, la calidad del mismo, si ha tenido un mantenimiento adecuado, si se ha cuidado en condiciones el interior y el exterior o no.
  • Otro, la velocidad final. Cuanto mayor sea, más distancia recorrerá hasta parar del todo y más riesgo habrá de derrape y, en el caso peor, de salirse de la calzada y provocar un accidente con secuelas de difícil curación.
  • Un factor a tener en cuenta también es el tipo de pavimento, si está enfangado en exceso, si hay gravilla, de esa que apenas se ve pero que suele provocar deslizamiento del neumático, agentes externos que entorpezcan la visión del camino…


En definitiva, ten en cuenta esos factores cuando vayas a frenar el auto de tu relación, si no quieres tener un accidente que te cueste la vida emocional futura. La idea es volver a conducir

¡IDOS!

Si me permitís, quiero expresar mi reflexión sobre los resultados de las elecciones celebradas el día 24 de mayo en España de la manera que mejor se me da, con un poema.

Se titula ¡IDOS!

¡Idos!
Os deseo lo mejor
pero… 
¡Idos!
Ya no hay sitio,
no os queremos más aquí.
Ya no queda nada que saquear,
os lo habéis llevado todo,
así que… 
¡Idos!,
dejadnos en paz,
dejadnos tranquilos.
Seguid vuestro camino
sin nosotros.
No queremos veros más,
ni siquiera en pintura.
¡Idos!
Os lo pedimos…
¡Os lo exigimos!
¡Idos!
Y no volváis jamás.
De otros es la oportunidad,
la vuestra murió ya.
¡Idos!

Y dejadnos en paz.                                 

DATOS

Te rodean, están por todas partes. Mires donde mires allí hay uno… o varios. Observándote. Implacables. Requieren tu atención, conocen tu nombre, tu dirección, tu teléfono… Saben de dónde vienes y hacia dónde vas.

Conocen tu vida incluso mejor que tú. 

Ellos son los…

DATOS

Datos…
nadamos en un mar de datos:
datos incontrolados,
datos controlados,
datos destacados…
Nos sentimos abrumados
entre tanto dato.

Datos…
datos por doquier,
hay que ser fiel
a los datos.
¿Cómo saber
qué dato escoger
entre tanto dato?

En un mar de datos
navegamos;
zozobramos
entre tanto dato.
Nos identificamos con datos,
¿reales o falsos?
ignoro ese dato,
desconozco el resultado.
Sólo sé que hay datos
y más datos,
por todos los lados.

FALLO DEL SISTEMA
SISTEMA BLOQUEADO

RAZÓN DE SER

Cuántas veces nos hemos preguntado: “¿por qué me he encontrado con esa persona que, al dar la vuelta a la esquina un día cualquiera, pensando en mis cosas, se tropezó conmigo (y no con otra persona), y comenzó a hablar y conectamos y salimos y nos enamoramos y nos amamos y nos herimos y nos odiamos y nos reconciliamos?¿Qué habría pasado si, en vez de dar la vuelta por aquella esquina, lo hubiera hecho por otra?”…

Todo tiene su RAZÓN DE SER

Todo tiene su razón de ser;
no te has de preocupar
si, cuando te vas a levantar,
tropiezas y vuelves a caer.
Nada ocurre por azar,
aunque no lo quieras creer
eres lo que quieres ser,
para bien o para mal.
La gente que te topas en el tren,
la gente que te mira al pasar;
puede ser una oportunidad
que no has de dejar perder.
Tu presente vive en ti;
tu pasado pasado está;
tu futuro… sí, no, quizá…
por lo tanto… ¡SE FELIZ!

Estamos en crisis

Estamos en crisis, cierto. Crisis económica, cierto para algunos. Para unos pocos no hay crisis económica, no la ha habido ni la habrá jamás. Hay gente que dice: “no hay dinero”, como excusando así a los gobiernos de medio mundo que aplican políticas de recortes excesivos y vergonzantes. Sí que hay dinero, el dinero es como la energía que, según Einstein, ni se crea ni se destruye, únicamente se transforma, se transforma en sobres que pasan de unas manos a otras con descaro, sin miramientos, se transforma en mayor poder de los poderosos, se transforma en corrupción política y humana, se transforma en una desigualdad cada vez más abismal. Como la energía, el dinero no se destruye, solo desaparece de los bolsillos de los eternamente desfavorecidos para pasar a llenar otros, o más bien a rebosarlos porque vienen bien llenos de serie. 

Nuestra sociedad, nuestra moral e incluso nuestra vida gira en torno al dinero. Cada vez nos importa menos el vecino, mientras tengamos nuestras necesidades cubiertas. Necesidades que han creado otros para que las disfrutemos, para que seamos “felices”, a cambio de unos billetes. Podemos comprar la felicidad. Una felicidad basada en tener muchas cosas, cuantas más mejor. Según esta definición para ser feliz es necesario tener dinero. Por tanto, ése es el objetivo número uno en la búsqueda de la felicidad.
Supongamos que no eres ric@, pero quieres ser feliz, tienes derecho a serlo. Para lograrlo, al pertenecer a esta sociedad, debes cumplir las normas no escritas que la rigen, es decir, debes poder comprar cosas, muchas cosas. ¿Cómo se consigue eso? Con dinero. Para obtenerlo tienes dos opciones: trabajar o robar. Si optas por lo primero, es difícil encontrar un empleo bien remunerado…, es más, es difícil encontrar “un empleo”, así que tu derecho a ser “feliz” se desvanece. Si optas por lo segundo y te pillan, pagaras por ello con creces, a no ser que vayas a lo grande y robes muchos miles de millones, entonces no hay problema, tranquil@, serás “feliz”.
Estamos en crisis, una crisis profunda existencial que se ha ido alimentando durante los años de bonanza económica, haciendo que nos encerremos en nuestro propio placer, olvidándonos de nuestro vecino y sumergiéndonos en un círculo adictivo de necesidades banales inventadas para alienarnos y hacernos dependientes del poder supremo que rige el mundo: el dinero.

Atardecer en el Tormes

 

Atardecer en el Tormes
OsKarTel. Todos los derechos reservados
Ayer caminaba yo por el paseo que bordea el río Tormes, río que cruza la ciudad de Salamanca, cuando mi intuición de fotógrafo aficionado se topó con la imagen que veis. Sin perder un instante, tomé mi móvil chino, encuadré y disparé. Esta fotografía es una de las muchas que saqué, el contexto daba para ello, pues me encontraba, sin yo esperarlo, en un fantástico paraje.
Me pregunto que pasaría por la mente de la muchacha de rojo, sentada frente a las aguas tranquilas del río, meciéndose suavemente gracias a las tímidas ondulaciones del agua. Seguramente estaría tranquila, como lo estaba yo en el momento de la instantánea, dando el último repaso al temario del examen que tendría hoy, o quizás mañana, si fuese una estudiante aplicada. Quién sabe. Quizás estuviera pensando en un amor ausente, en un amor excitante y jovial, sin complicaciones enviciadas por la edad, ya que la juventud de la muchacha era obvia. Quién sabe. Quizás simplemente observaba el puente al fondo, en toda su majestuosidad, impertérrito ante el paso del tiempo, inmutable ante la mirada atenta de la joven, haciendo su honorable función en silencio, la de mantenerse firme aguantando estoicamente los pasos de los viandantes que caminarían sobre él durante muchos años. Quién sabe.
Los millones de pixeles que componen la imagen, que le dan brillo y color, no pueden proyectar el sentimiento de bienestar y armonía que inundaba mi ser en aquel momento. Me sentí por un instante en paz conmigo y con el universo, relajado, disfrutando de la vida. Fue un momento de felicidad, porque la felicidad es la suma de instantes como ese, pequeños en el tiempo pero de gran satisfacción emocional, como recibir un beso de la persona amada, como sentir el roce de su mano contra la tuya, como escuchar esa canción que te eriza la piel, como inspirar el aroma embriagador de tu flor favorita, como sacar esa fotografía… Cosas que nos parecen ínfimas ante la vorágine del día a día, ante el estrés crónico de una sociedad pasada de revoluciones pero, en realidad, son la clave para construir la felicidad tan ansiada por todos. Cosas que nos hacer vivir con plenitud, nos hacer ser humanos y libres. Lástima que estos instantes maravillosos pasan y se nos olvida recuperarlos.

¿Ver para creer?

El ser humano es capaz de hacer muchas cosas por diversos motivos: por ambición, por aliviarse sexualmente (algo de lo que se podría hablar largo y tendido), por amor (desafortunadamente los menos)…y por una creencia, que puede ser fundada o totalmente infundada. De ahí que veamos continuamente conflictos originados por creencias contrapuestas, conflictos que van desde una pequeña disputa en un bar de carretera a una guerra entre dos países. Y todo por creer ciegamente en algo que alguien en algún momento dijo o predicó. O por algo que no se sabe a ciencia cierta de donde viene, pero como ha ido pasando de padres a hijos, se toma como verdad indiscutible, como una guía que hay que seguir en la vida.

El creyente, en muchos casos, pierde los nervios si alguien cuestiona su creencia o si simplemente cree en algo distinto, llegando incluso a las manos. En su mente no cabe la posibilidad de que eso que ha sido el pilar básico de su vida pudiera ser falso, aunque en realidad nunca nadie le ha demostrado que era cierto. Es claro que necesitamos tener fe en cosas intangibles e indemostrables, pero también es claro que deberíamos tolerar la fe de los demás, aunque no coincida con la nuestra propia.

Me pregunto qué pasaría si ahora mismo a alguien con suficiente carisma se le ocurriese publicar en los diferentes medios de comunicación (bueno…en Internet) cualquier cosa que se le pasase por la cabeza, por muy descabellada que pareciera. Probablemente conseguiría crear una creencia lo suficientemente poderosa como para que, dentro de, pongamos 2000 años, se considerara como una religión que fuese seguida por millones de personas. Dejemos que Alejandro Sanz escriba el próximo dogma de fe, en nuestra próxima reencarnación quizás sea nuestro mesías.

¿Queda alguien feo? Es más… ¿queda alguien “fea”?

No hay más que poner la tele para constatar que los feos están a punto de extinguirse y las feas hace algún tiempo que se han extinguido ya. Parece que lo que parece bonito es lo que importa, no importa si no es bonito lo que dicen o hacen. Vivimos en un mundo que valora en exceso la apariencia exterior, en detrimento en muchos casos de la calidad humana y profesional. Lo peor de todo es que estamos tan acostumbrados a ello que no concebimos, por ejemplo, ver en el telediario a una presentadora normalita, tiene que ser un bellezón espectacular. Lo curioso del tema es que no nos damos cuenta de lo guapa que es, lo tomamos como algo normal, en un mundo de guapos, como si tod@s fuéramos tan espectaculares como esa periodista del telediario.

Creo que el hecho de no darnos cuenta es muy peligroso. Nos lleva a obsesionarnos por ese pelo que sobresale más de la cuenta del oído, a agobiarnos por ese pequeño (o gran) michelín que asoma en nuestra cintura, a dar un grito de angustia al observar que el tiempo actúa sobre nuestra piel arrugándola inevitablemente (es el precio que hay que pagar por seguir viv@). Nos alienamos con nuestra apariencia exterior y no somos felices porque en el fondo… ¿qué más da?

Con esto no quiero decir que no hay que cuidar nuestra apariencia en absoluto, no. No es malo tener un aspecto sano y saludable, desde luego. Lo que es de juzgado de guardia es estar las 24 horas del día pendiente de como llevo el pelo, de si mi camisa van conjuntada con mis pantalones (o mi falda), etc. Eso son minucias que no deberían tener la importancia que se les da. La belleza exterior se proyecta desde el interior, y eso lo digo por experiencia propia. No hay mejor tratamiento para la piel que reír a carcajadas, no hay mejor traje que el abrazo de un amigo, no hay mejor maquillaje que una noche de pasión con alguien amado, no hay mejor loción capilar que una buena charla con amig@s tomando una cerveza, no hay mejor pintalabios que un beso de enamorado.

Me da la impresión que nos iría mucho mejor si nos aceptáramos como realmente somos y nos dejásemos de tanta tontería estética, así nos evitaríamos muchos quebraderos de cabeza y, de paso, mucho rechazo a la gente que, todavía, no se ha operado de nada, aparte de apendicitis.