Charlando con vosotros 9-10-20 ÉLITE VENCIDA, OBJETIVOS Y TECNOLOGÍAS

Antes de comenzar quiero agradecer a todas las personas que estuvieron presentes en el magnífico SEGUNDO DIRECTO y a los que lo vieron y lo verán en diferido. ¡Gracias!

En la charla de hoy hablamos sobre el cambio de paradigma que ya se está dando en esta sociedad hacia una sociedad de amor, justa y feliz. Os doy dos ejemplos de este hecho en el vídeo. También hago un llamamiento a todos los gremios para que saquen de una vez por todas su luz interior y actúen en consecuencia. ¡Os necesitamos, hermanos!

Por otro lado te recuerdo que tú no eres basura, aunque te lo hagan creer terceros, que eres un astro de luz. También trato la diferencia que hay entre objetivo de vida y objetivo profesional y, por último, cómo usar la tecnología para conseguir el mundo de luz que estamos a punto de conseguir.

Como pollo sin cabeza

Los pollos, cuando se les corta la cabeza, no mueren al instante, comienzan a caminar de un lado para otro, sin ningún sentido ni dirección, durante varios minutos hasta que caen desplomados al suelo.

Lo mismo les pasa a los humanos.

No me malinterpretes. No hablo aquí de cortar cabezas a nadie, solo es un ejemplo gráfico para que entiendas lo que te quiero contar aquí.

Las personas rara vez somos conscientes de la finalidad de nuestros actos. En la mayoría de los casos los hacemos de manera automática, como pollo sin cabeza. Los animales, sin embargo, no realizan ninguna actividad vacía, todas tienen un objetivo concreto, un sentido, ya sea sobrevivir, pertenecer a un grupo o procrear.

Si no me crees, hazte estas preguntas: ¿para qué haces lo que haces cada día?, ¿para qué estudiaste lo que estudiaste?, ¿para qué inviertes una gran parte de tu día en un trabajo que no te llena?, ¿para qué te relacionas con personas que, en realidad, no te aportan nada?

Los seres humanos estudiamos carreras universitarias sin una finalidad clara, simplemente porque es lo que se supone que se debe hacer. También salimos de fiesta de manera automática, como una obligación a cumplir cada fin de semana, independientemente de si lo disfrutamos o no. Nos embargamos en préstamos impagables para obtener ese maravilloso móvil último modelo solo para navegar por las redes sociales y sacarse cuatro selfis, infrautilizando todo el potencial del aparato o para comprar ese precioso y carísimo automóvil, solo para mostrarlo a los amigos de vez en cuando y guardarlo en el garaje.

Tan solo con que te des un paseo por una ciudad cualquiera y mantengas tus sentidos alerta, observarás cómo la gente anda por la vida como pollo sin cabeza, de un lado para otro, sin ningún sentido, ni dirección, ni propósito, hasta terminar desplomada sobre la dura acera de la depresión y la tristeza.

No seas tú uno de ellos, ten siempre presente para qué haces las cosas, no vivas en automático.


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