24 HORAS SIN MÓVIL Y LO QUE SURJA

Hoy ha sido un duro día de trabajo para preparar para ti el nuevo libro ADIVINA QUÉ VA A PASAR con ahínco y devoción, después de un periodo de desconexión de 24 horas sin móvil ni ningún otro estretenimiento similar. Todo porque lo disfrutes como mereces y, de paso, contribuyas a conseguir que se convierta en un bestseller y me hagas inmensamente rico 😂😂🤑

Bromas aparte, en este vídeo te cuento una experiencia propia muy reciente en la que confirmo que se puede vivir sin móvil (al menos 24 horas ) A raíz de haber estado desconectado, he conectado con mi musa y te lo demuestro recitando en exclusiva para ti un poema inédito, escrito en ese periodo de «desco-conexión».

Esa desconexión de la que hablo es muy necesaria y te invito a que la experimentes. Busca un momento a lo largo del día para «desco-conectarte». Tal vez surja algo de tu interior que desconoces o que conoces pero has olvidado y te sorprenda. Estoy seguro de que, sea como fuere, vas a disfrutar de la paz que conlleva el hecho de no hacer nada y de no tener ningún tipo de entretenimiento. Si decides «desco-conectarte», coméntame debajo de este post tus sensaciones y experiencias, me interesan mucho.

[VÍDEO] Todas estas cosas van a desaparecer en muy pocos años 👀

En este vídeo te doy la lista de once cosas que van a extinguirse en breve.

¿Quieres saber cuáles son? Ve el vídeo y lo sabrás 😏


Visita mi página web oficial de escritor

https://www.oscargavilan.info 

⚠¡OJO! ¡Esta información puede salvarte la vida! (INCLUYE VÍDEO)

Continuamente usamos dispositivos que suponemos inocuos para nuestra salud, pero tal vez no lo sean tanto.

En este vídeo te explico los riesgos que puede suponer en nuestro cuerpo el contacto de un teléfono móvil sobre la piel.

Los datos que aporto han sido extraídos del manual de usuario de un teléfono móvil Huawei, como ejemplo didáctico.

¡MI MÓVIL HA MUERTO!¡SOCORRO! 📵😨 (INCLUYE VÍDEO)

¿Hay vida después del móvil?

¿Qué hacer si se te estropea?

Aquí te explico cómo sobrevivir a la muerte de tu querido e idolatrado móvil.

En la era de la tecnología no tenemos ni puta idea de tecnología

Ya hemos vivido casi dos décadas del siglo XXI y la tecnología ha revolucionado la sociedad y las comunicaciones. Ahora podemos conversar en tiempo real con personas que viven a miles de kilómetros de distancia en el salón de nuestra casa, podemos hacer transacciones bancarias o administrativas fácilmente sin tener que acudir a ningún lugar físico e incluso podemos mantener una relación amorosa con alguien a quien no conocemos en persona. Esto es algo increíble e impensable hace no demasiados años.

A pesar de todo, no tenemos ni puta idea de tecnología.

Sí, así es.

A pesar de que la usamos las veinticuatro horas del día los siete días de la semana, desconocemos cómo funcionan nuestros dispositivos tecnológicos, solo los usamos de manera intuitiva y ya. Seguro que te estás preguntando: ¿para qué demonios queremos saber eso si con solo tocar una pantalla conseguimos cualquier cosa que se nos ocurra?

La comodidad mata el ansia por aprender (OsKarTel)

Tengo suerte de haber crecido en la época en que la tecnología empezaba a nacer, allá por los años noventa del siglo pasado. Los ordenadores eran enormes y lentísimos, nada que ver con los mini Smartphones súper potentes que disponemos hoy en día. La ventaja que tenían respecto a los actuales era que te permitían “trastear” dentro de las tripas del ordenador con más facilidad que en la actualidad. Recuerdo que los primeros sistemas operativos funcionaban mediante comandos de texto, la interfaz gráfica que todos conocemos no apareció hasta mucho tiempo después. Para que el ordenador ejecutara cualquier cosa, por muy sencilla que fuera, tenías que saber qué comando utilizar y su sintaxis y parámetros. Por ejemplo, si querías copiar un archivo de una carpeta a otra, algo que ahora se hace simplemente arrastrándolo con el ratón o con el dedo de un sitio a otro, debías teclear copy <ruta origen> <ruta destino> en una pantalla con fondo negro y repleta de líneas de código blancas.

Vamos, todo muy fácil e intuitivo, como puedes observar.

La ventaja de este sistema de comandos era que podías hacer pequeñas programaciones y manipular hasta cierto punto el sistema operativo, algo que te hacía aprender mucho sobre informática básica y también te hacía desarrollar una intuición especial a la hora de solucionar posibles problemas que pudieran aparecer (algo que ocurría con bastante frecuencia, por cierto).

Ahora todo es distinto. Ya ni siquiera tenemos necesidad de teclear nada, con nuestra voz es suficiente para activar los algoritmos que ejecutarán la orden que le estás dando a tu dispositivo inteligente. Muy cómodo todo, pero ¿qué pasa si hay algún problema y el dispositivo no funciona como debería?

El caos está servido.

Ya no sabes qué hacer, porque no tienes ni idea de cómo funciona tu aparato. Si supieras al menos lo básico, tal vez lo podrías solucionar en un momento (a veces lo que parece una avería irresoluble resulta ser una tontería), pero no es el caso, así que tienes dos opciones:

  1. Pagar una cuantiosa suma de dinero por llevarlo a un servicio técnico para que te lo “reparen”, donde lo más probable es que te hagan un “restaurar datos de fábrica” y, de paso, te eliminen todas las preciosas fotos y vídeos que has acumulado durante meses en la memoria interna que te ralentizan el dispositivo y que nunca miras.
  2. Tirarlo al punto limpio y pagar una cuantiosa suma de dinero por otro Smartphone nuevo que también llenarás de preciosas fotos y vídeos que te ralentizarán el dispositivo y que nunca mirarás.

Tanta facilidad de manejo embota los sentidos, esconde esa ansia tan saludable de entender cómo funciona la maravilla que tenemos en las manos. Todo esto es una enorme contradicción: consumimos una tecnología que no entendemos, ni queremos entender.

¡Somos todos unos yonkis!

Vídeo