Ganador y finalista del concurso de historias de miedo – Zenda

Nuestro concurso de historias de miedo, patrocinado por Iberdrola, ya tiene ganador y finalista. Tras recibir más de 800 relatos, el relato que se lleva el primer premio, dotado con 2.000 euros, es Rival, de Francisco Javier Arroyo Gómez. Y el que distinguido con el segundo premio, de 1.000 euros, es el titulado Muñequitas de… Leer más

Origen: Ganador y finalista del concurso de historias de miedo – Zenda

DE AQUELLOS POLVOS VIENEN ESTOS LODOS.

TerrorismoNo sabría definir cómo me siento: triste, desesperanzado, cabreado, indignado, o todo junto, después de enterarme del atentado en Bruselas de hoy. Uno más. Y me temo que no el último.

Ahora toca que los representantes políticos de los países más poderosos de Europa salgan a la palestra, con cara compungida y voz firme, pronunciando frases vacías y adecuadas a las circunstancias. Toca dar un puñetazo en la mesa, (flojito, eso sí, no se vayan a lesionar la muñeca)  y condenar, con estudiada firmeza, estos actos viles y miserables. Frases que tocarán la fibra del pueblo, ya de por sí muy sensible, que ensalzarán patriotismos excesivos e insanos, pregonando una férrea unidad de los gobernantes de turno. Unidad que se diluirá con el tiempo, a buen seguro.

En unos días, la gente lo olvidará… excepto las víctimas, claro, las víctimas nunca olvidan. Todo seguirá igual, los países del “primer mundo” seguirán vendiendo las armas que usaran los radicales para atentar contra los que se las vendieron (¡qué ironía! ¿verdad?). Seguirán haciendo chanchullos varios en los países de Oriente, en Sudamérica y en vete a saber qué recónditos y estratégicos lugares. Seguirán con sus negocios turbios por aquellas tierras con tanta pobreza (miseria, hambre, muerte…) y tanta riqueza (petróleo, gas…). Seguirán poniendo fronteras al campo, para que las víctimas de las guerras que ellos han fomentado ni se arrimen a nuestro terruño.
Y nosotros, los ciudadanos de los países “ricos” (al menos en economía), cuando nos toca de cerca, nos llevamos las manos a la cabeza, despotricamos contra esos salvajes, nos cagamos de miedo y depositamos con fervor nuestra confianza en nuestros gobernantes salvadores, esos mismos que venden las armas a los radicales y que chanchullean en aquellas tierras, tan lejanas para nosotros, de las que tanto hablan en los telediarios y que pronto olvidaremos cuando los emitan un buen partido de fútbol en la tele.

Terrorismo

De aquellos polvos vienen estos lodos…

La mayor tristeza es la de evitar vivir sabiendo que morir es inevitable (OsKarTel)

MICRORRELATO: “El gran Gaelis”

Estaba hasta los huevos de esos criajos que iban de adolescentes maduros. Sí, reconocía que, a veces, se colaba alguno si venía acompañado de alguna chica guapa. Las chicas guapas siempre venían bien para que un pub funcionase, atraían a los chicos.

Mientras pEl gran Gaelisulsaba el botón de apertura automática del coche en la oscuridad del callejón, esbozó una sonrisa, recordando al renacuajo paliducho. ¿Qué años tendría el enano aquel?¿10?¿11 a lo sumo? Una cosa es que tuvieran 16 o 17, incluso 15, pero 11 ya era demasiado. Aunque el cabrón de él casi le había convencido. ¡Cómo hablaba el jodido crío! ¡Parecía un catedrático de la lengua!

 

Ya sentado al volante, no pudo evitar echarse a reír al recordar su vestimenta. Parecía sacado de alguna foto de los años 50 en las que salía su abuelo de niño, todo repeinado con la raya al medio, de etiqueta, con una corbata negra ridícula, demasiado grande para un cuerpo tan pequeño. Y aquella camisa blanca, impoluta, de enorme cuello pulcramente plegado sobre los minúsculos hombros. A pesar de que estaba más que acostumbrado a ver todo tipo de personajes de la noche, aquel chaval le sorprendió. Y la guinda fue cuando le dijo, con esa voz que pretendía ser grave, sin conseguirlo: “¡Te arrepentirás de ésto!”. ¡A tomar por el culo de allí, niñato de mierda!

Arrancó el coche y pisó el acelerador. Tardó un instante en darse cuenta de que el vehículo no se movió ni un milímetro. Volvió a acelerar. El motor rugió con toda su potencia. Nada. Algo impedía que el coche avanzara. Extrañado, paró el motor y salió.

La noche pareció engullirle. El silencio era absoluto. Imposible en esa calle. El miedo comenzó a invadirle. Se quedó de pie, paralizado. Miró la parte trasera del vehículo. Allí no había ni un alma pero se sentía observado. Asustado, no…, aterrorizado, volvió a entrar en el coche y lo puso en marcha.

Lo último que vio por el retrovisor, antes de que su cabeza saliese despedida atravesando el parabrisas, fue la cara pálida de un niño.

Lo último que pensó antes de morir:

“¡Te arrepentirás de ésto!”.

Epílogo

“Yo, el gran Gaelis, invicto en innumerables batallas, creador de los seres del Averno más temibles de la historia, poseedor de los poderes más devastadores nunca conocidos, recaudador de las almas de los  líderes mundiales más poderosos de los últimos 200 años, en definitiva, la representación del Mal en la tierra, ninguneado por un miserable humano de 12o kilos… ¡Qué humillante!” 

pensaba Gaelis mientras se alimentaba de la sangre que aún brotaba de la cabeza cercenada del portero, iluminado por los primeros rayos de sol del amanecer.

FIN

¡Felices sueños, amig@s! 

Un consejo: cada vez que vayáis a recoger al colegio a vuestro hijo, o a llevarle a los columpios o a contarle un cuento por las noches antes de dormir, pensad que Gaelis puede estar observándoos… 

Ríe mientras tengas dientes. No sabes si mañana los perderás. (OsKarTel)

CONCERTINAS CONCERTADAS

Después de un tiempo sin subir nada, vuelvo a retomar el blog.
Antes de nada, quiero pediros disculpas por ello. He tenido problemas de conectividad, he aquí la causa.

Concertinas concertadas
Foto de Azilleas Zavallis

Escribí este poema que os presento días antes de la horrible masacre ocurrida en París, cuando los medios de comunicación no hacían más que hablar de la problemática de los refugiados Sirios en las fronteras con Europa.

Sólo comentar que todas las víctimas son personas: unos residentes en Francia que perdieron la vida en un acto terrorista que no merece calificativo y otros residentes en Siria que, para no perder la vida en guerras que no merecen calificativo, huyen hacia un destino que creen más seguro y se encuentran con las…

CONCERTINAS CONCERTADAS

¿Qué harías tú
si no tuvieras nada?

Yo te lo diré:

Marcharías de casa
con una lágrima en la cara.
Cruzarías desiertos y montañas,
sorteando alambradas
que te producen llagas;
heridas infectadas
en la piel y en tu alma.

Por fin, la tierra soñada.
Alegría y esperanza,
que se ve truncada
por la concertina concertada.

Concertina concertada
por la piel blanca,
por el sol bronceada,
solamente preocupada
por sus yates y sus lanchas.
No importa si en la valla
te desgarras la espalda.
No importa si te matas,
porque muerto ya llegabas.

No interesa que lo hagas,
quédate donde estabas,
entre guerras mutiladas
en provincias olvidadas…
Falleciendo como ratas.

Concertinas concertadas
para que las ganancias
sigan en nuestras arcas
y, por el aire, no se esparzan…
tú te mueres, yo de marca.