Primera presentación online de ADIVINA QUÉ VA A PASAR

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Tengo el privilegio de mostraros la PRIMERA PRESENTACIÓN DE ADIVINA QUÉ VA A PASAR, mi segunda novela, que tuvo lugar en directo el día 1 de abril de 2021 en el canal de twitch de Laura Herrero y grabado también en su canal de youtube.

Hablamos del libro y de muchos temas muy interesantes y profundos.

Una tertulia inolvidable, ¡no os la podéis perder!

¡Disfrutadla!

Adivina qué va a pasar
¡Aprovecha, que no durará por siempre 😉!

Reseña de ADIVINA QUÉ VA A PASAR

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La filóloga Laura Herrero hace la primera reseña de ADIVINA QUÉ VA A PASAR 😊

Charlando con vosotros 18-9-20 NUEVA NOVELA Y EMPATÍA CON YOUTUBERS

Hoy os hablo de la nueva novela que estoy escribiendo y la situación en la que me encuentro respecto de ella. También os hablo de IT MAGAZINE, revista en la que colaboro y os informo de algunas decisiones importantes que he tomado con respecto a la difusión de mis creaciones y escritos.

Por último, reflexiono sobre la situación actual de la escritura y os hago una promesa que no tardará en cumplirse.

 

Cada vez somos más cutres 🤤 (INCLUYE VÍDEO)

¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, se publiquen libros mal redactados, con faltas de ortografía y con errores de estilo que claman al cielo? Aunque te parezca mentira, existen libros a la venta que parece que han sido editados por un niño de tres años.

¿Alguien me lo puede explicar?

Se supone que ya disponemos de suficiente tecnología y experiencia en los múltiples campos que componen nuestra civilización para crear productos y servicios casi perfectos y, sin embargo, observamos que cada vez se hacen las cosas peor.

Es algo irónico.

Tal vez todo esto ocurra porque creemos que hacer las cosas de manera cutre es más sencillo, más rápido y más barato y tal vez estemos equivocados. Me da la sensación de que cuesta lo mismo o menos la buena calidad que la mala, gracias a los procesos tan bien estudiados por años de experimentación y al espectacular avance tecnológico del que disfrutamos.

Aún así nos obcecamos con comprar lo cutre.

Y no solo son cutres las compras que hacemos: ¿qué hay de los programas de televisión que consumimos?, no son muy culturales, que digamos; ¿de qué hablan la mayoría de los youtubers con millones de seguidores?, del misterio de la vida me da que no; ¿qué tipo de comida comemos?, si asociamos alimentos de calidad con alimentos saludables y alimentos cutres con comida basura, me temo que los alimentos que ingerimos son bastante cutres también. Así que, en resumidas cuentas, lo cutre nos invade vayamos donde vayamos y hagamos lo que hagamos.

Entonces, ¿por qué nos decantamos por lo cutre? ¿Quizás porque nos hemos acostumbrado al “todo rápido y gratis” y el término “gratis” y el término “calidad” rara vez van de la mano?

No entiendo nada, ¿y tú?

 

La cultura del “todo gratis”

Hemos llegado a un punto en el que nos hemos acostumbrado a recibir sin dar nada a cambio.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Eso no es nuevo, el ser humano lleva ya décadas educando a su progenie con la filosofía del “todo gratis”. Nos hemos convertido en unos seres que exigen todo sin aportar nada, sin darnos cuenta de que cada cosa que exigimos, aunque nos parezca nimia, requiere un proceso de trabajo previo considerable, proceso que debería ser valorado de alguna manera, y la mejor manera que conocemos es la monetaria o en su defecto, al menos pagar con gratitud.

Pero eso en muchos casos no ocurre.

Nos creemos mini dioses, con derechos que tienden a infinito y obligaciones que tienden a cero, o son cero directamente. Cuando los niños de mi generación (yo nací en la década de los setenta del siglo pasado) abrían la boca para pedir algo, en la mayoría de las ocasiones lo tenían en un corto periodo de tiempo, al menos en los países del mal denominado primer mundo (solo hay un mundo que nosotros conozcamos y es el planeta tierra). Hemos evolucionado mucho en ese sentido, ahora ya no hace falta ni pedirlo, aparece como por arte de magia, de inmediato y multiplicado por diez.

Hemos creado una sociedad en la que creemos tener el derecho inviolable de recibir todo lo que exijamos de manera inmediata. Y no solo eso, sino que cuando se nos pide algo a cambio como justo pago por un producto, servicio o acción que estamos recibiendo, nos indignamos, lo consideramos una desfachatez e incluso lo infravaloramos y lo rechazamos de facto.

Cuando vemos un vídeo en YouTube, nos descargamos música o algún ebook gratis por Internet no somos conscientes del trabajo que hay detrás de la creación de ese vídeo, de esa composición musical o de ese ebook, nos creemos que aparece de la nada, que con solo chasquear los dedos se crea.

Pues no.

Cada producto que consumes, ya sea físico o no físico, conlleva un esfuerzo de creación y de elaboración que puede llegar a durar mucho tiempo, incluso años. Imagínate que tú inviertes varios años de tu vida en crear algo y que luego lo tengas de donar a los demás sin ningún tipo de remuneración (que conste que con remuneración no me refiero exclusivamente a la económica, también está la gratitud y el reconocimiento a tu trabajo)

¿Te parecería justo?

Justo o no, esa es la sociedad que hemos construido, una sociedad en la que nos dejamos obnubilar por el resultado final, sin valorar el trabajo que hay detrás de ese producto o servicio que tanto nos hace disfrutar. Una sociedad que exige “todo gratis” y que no paga por nada.

Me temo que la vida no funciona así, la vida consiste en dar y en recibir para que todo fluya como debe hacerlo y el ciclo continúe.


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