Charlando con vosotros 14-9-20 EL VÍDEO MÁS IMPORTANTE NUNCA GRABADO

Hoy, día de mi 48 cumpleaños, te entrego el vídeo más importante que he grabado jamás. En él reflexiono sobre el tabú que existe alrededor de la edad y sobre la excesiva valoración de damos a la juventud.

Asímismo te doy algunos consejos sobre cómo descubrir el oro que llevas en tu interior y te explico mi teoría del «Cerebro universal»

 

[VÍDEO] ¿Cómo sería una sociedad en la que los humanos vivieran 200 años?

Recientemente, unos científicos han conseguido aumentar cinco veces la longevidad de un gusano cuyo ADN se asemeja mucho al del ser humano.

Por tanto, es muy probable que en un futuro no muy lejano podamos vivir 200 años o incluso más.

En ese caso, ¿qué ocurriría?, ¿cómo funcionaría la sociedad?, ¿nos gustarían las mismas cosas?

En este vídeo, te explico mis conclusiones sobre este apasionante tema.


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¿En qué consiste la #vida? 🤔 👶🏼⏩⏩👴🏾 (INCLUYE VÍDEO)

A todos nos gustaría que, al nacer, tuviésemos un manual de instrucciones que nos explicase la manera idónea de vivir.

Pero no lo tenemos.

La vida es imprevisible, un juego en el que la única regla que hay es la de elegir caminos y apostar por ellos: negro o rojo, par o impar, izquierda o derecha… Si ganas esa apuesta, ¡enhorabuena!, pasas al siguiente nivel y vuelves a apostar más alto; si no la ganas, ¡enhorabuena!, la vida te ha dado la oportunidad de aprender lo que no debes hacer y vuelves a apostar de nuevo.

Y el ciclo continúa y continúa hasta el final de tus días.

La vida es un juego maravilloso que hay que vivir con plenitud.

Es nuestra responsabilidad.

👶🏼⏩💀La edad es un estado de animo

¿Eres viejo o joven?

¿Cómo defines juventud o vejez?

En este vídeo te doy mi punto de vista sobre el tema.

Modelos de juventud en una sociedad envejecida

Imagina que caminas por las calles de cualquier ciudad del mundo. Mires donde mires, te encontrarás infinidad de jóvenes de facciones hermosas, con cuerpos perfectos y sonrisas encantadoras que te ofrecerán la felicidad absoluta si compras tal o cual maravilloso producto. Están por todos los lados: en carteles, en pantallas gigantes expuestas en escaparates, en las pantallas más pequeñas que llevamos en nuestro bolsillo… Una juventud rebosante de energía y positivismo que te incita a comprar ese increíble coche o ese fantástico Smartphone o a reservar ese maravilloso viaje a tierras paradisíacas donde encontrarás más jóvenes hermosos muy parecidos a los del anuncio.

Vamos, un auténtico harén.

Sigues caminando ensimismado en ese ensueño, pero si, por casualidad, te da por levantar la vista del suelo y observar a tu alrededor, te darás cuenta de que esos bellos jóvenes no aparecen por ningún lado. Solo ves gente entrada en años, de aspecto normal e incluso poco agraciado, nada que ver con el canon de belleza que aparece en todas partes, que llevas grabado a fuego en lo más profundo de ti. ¿Dónde están esas jóvenes bellezas que aparecen en los carteles de publicidad? ¿No se supone que deberían estar por todos los lados?

ViejoLa publicidad que recibimos cada segundo de nuestra vida es contradictoria con la sociedad real, palpable. Cada vez hay menos gente joven, cada vez nacen menos niños, pero nos inculcan la ilusión de que la juventud es lo que impera, es lo normal. Asociamos juventud con belleza y, por qué no decirlo, con sexo. ¿A qué persona entrada en años no le gustaría tener un affair con alguien joven y hermoso? El sexo es una energía muy poderosa, tal vez la más poderosa del universo y damos por sentado que el sexo más placentero ha de ser con personas muy jóvenes, de pieles suaves y cuerpo firme, cosa que no tiene porqué ser cierta. Al menos eso es lo que hemos absorbido debido al bombardeo publicitario que nos ha acompañado durante toda nuestra vida, porque nuestra vida ha sido moldeada por la publicidad.

Piénsalo.

Por cierto, ¿qué es la juventud? ¿Cómo podemos definirla? ¿Tener veinte años es ser joven? Si le preguntas a un niño de diez años te dirá que no, que es un viejo. ¿Haber cumplido sesenta años es ser viejo? Si nos centramos solo en la parte física, hace cuatro o cinco décadas sí, ya que las personas no disponían de la calidad de vida actual, los trabajos eran mucho más físicos y eso deterioraba sus cuerpos con rapidez; sin embargo en la actualidad una persona de sesenta años se mantiene mucho más vigorosa y “joven”, así que no se considera “vieja”. Con respecto a la mentalidad, una persona de ochenta años puede tener una actitud mucho más juvenil que una de veinte. En conclusión, no podemos definir con claridad qué es ser viejo o joven, no solo depende de la edad, depende de muchos otros parámetros, tales como calidad de vida, tipo de trabajo, actitud, mentalidad y un largo etcétera.

Sociedad envejecida

Entonces, ¿qué sentido tiene promocionar una sociedad envejecida con personas de edades muy inferiores a la media? ¿No es una contradicción? ¿Por qué lo hacen? ¿Lo hacen para que nos deprimamos cuando nos miremos al espejo y veamos que no tenemos esa tableta de chocolate o esos pechos turgentes o esa sonrisa de dientes perfectos y blancos o esa piel radiante y sin manchas y salgamos corriendo a comprar el primer producto mágico que nos prometa la “juventud” eterna e inmediata?

Esto sí que es un misterio, y no el origen de las pirámides de Egipto.


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Juventud ¿divino tesoro?

Cuántas veces hemos oído aquel dicho popular que dice: “Juventud, divino tesoro”, ¿verdad?

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de juventud? ¿A partir de qué edad podemos considerar a una persona joven? ¿A los diez años? ¿A los veinte? ¿La juventud tiene una edad límite? Si es así, ¿cuál es? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta?

La juventud es un concepto difuso, indefinido. La sociedad define juventud valorando únicamente la edad de las personas, etiquetando como “viejos” a los que superan una edad que varía dependiendo de a quién le preguntes. Nadie quiere que se le etiquete de esa manera, como si hacerse viejo fuera un estigma digno de la Pascua Católica. La sociedad se empeña en matar en vida a las personas antes de tiempo, rechazando su edad a medida que envejecen, como si pudiéramos elegir no cumplir años (bueno, podemos elegirlo, pero la alternativa quizá no nos convenza demasiado), sin darse cuenta de que el hecho de llegar a viejo es una proeza, si lo miras bien. A la sociedad le gustaría no cumplir años, estancarse en un número concreto que varía, como he comentado antes, dependiendo de cada uno. Se empecina en ser eternamente joven, en parecer una manzana verde y brillante. Eso sí, que el gusano que hay dentro no asome la cabeza, por supuesto.

Juventud, divino tesoro

Por otra parte, ¿qué hay del sentimiento joven? Me atrevo a apostar que, en algún momento de tu vida, has conocido a “viejos” con una energía y una actitud digna de un “joven” y a “jóvenes” que caminan cabizbajos, conformando una chepa que no les corresponde. Entonces, ¿la juventud solo se define por la edad? ¿O tal vez sea un estado de ánimo y una energía vital intemporal? Piensa en ello.

Juventud, divino tesoro

“Tesoro”, según la Wikipedia, se define como una concentración de riqueza perdida o sin usar. ¿Por qué consideramos a la juventud un tesoro? ¿La juventud es riqueza? Un árbol recién plantado no produce riqueza alguna, necesita la luz del sol, los nutrientes adecuados que extrae de la tierra y tiempo para crecer y convertirse en un creador de frutas o flores, en un creador de riqueza. Asimismo, una piedra preciosa como el diamante no aparece al chasquear los dedos, necesita varios millones de años para que sus moléculas de carbono conformen la estructura ordenada necesaria. Es decir, para conseguir crear riqueza, se necesita envejecer.

Me llama la atención la parte de la definición de riqueza que dice “perdida o sin usar”. Bajo ese prisma, tal vez no esté descaminado del todo este refrán. La juventud está perdida, siempre lo ha estado. Por tanto, para encontrarse necesita tiempo de búsqueda. Y el tiempo se convierte en años y la acumulación de años, querid@ amig@, se convierte en vejez. La juventud tampoco está usada por la vida, no ha tenido tiempo para vivirla, para sentirla en toda su amplitud y plenitud, que es infinita e inimaginable.

En conclusión, viejo o joven, joven o viejo, son conceptos irrelevantes que no llevan a ningún lado. Así que dejemos que el tiempo nos haga unos viejos con el espíritu joven.